lunes, 3 de febrero de 2014

Realismo como vacuna emocional.

       Quizá porque caí repetidas veces, porque no he tenido lo que toda mi vida he querido con toda mi alma o simplemente porque por alguna razón misteriosa aprendí a pensar de forma realista.
Todos soñamos, soñamos con cosas imposibles y deseamos que se cumplan deseos que seguramente nunca se harán realidad, pero seguimos soñando porque eso es lo que nos mantiene vivos. Sin embargo cientos de veces escuchamos a la gente quejarse de que las emociones, sentimientos, sueños e ilusiones solo hacen daño, decir que ojala pudieran anular esas cosas que conmueven su alma y agitan su interior, que ojala existiera una vacuna contra esa sensibilidad que les hace caer una y otra vez, contra esas ilusiones que les hacen imaginar las mejores situaciones y experiencias que sus mentes pueden crear... Pues bien, esa vacuna existe, se llama realismo. Es tan simple que no se dan cuenta, tan solo hay que reaccionar a tiempo, cuando te nazca una ilusión analiza si tiene posibilidades o si esta condenada al fracaso ya desde el primer momento, piensa en todas las cosas que pueden salir mal e intenta ponerles remedio, y solo en el caso de que veas que realmente pasara, solo entonces ilusionate.
         No os engañare, soy soñadora, se me ilusiona mas fácilmente que a cualquier persona de este mundo, pero siempre pongo una dosis importante de realismo a mis ilusiones, siempre tengo en cuenta que no pasara lo que tanto espero, que acabara pronto o que no sera tan genial como lo diseño en mis sueños. Esa es la clave pequeños soñadores de sonrisa y lagrima fácil, hay un momento en el que nos damos cuenta de que solo contamos con nosotros mismos y los de mas o solo están de paso o no nos entienden en nuestra compleja totalidad, nos damos cuenta de que el realismo nos puede salvar de caer y renunciamos a las historias de principes y princesas, a los cuentos de hadas y a los sueños cumplidos. Finalmente se comprende que el realismo puede ser una vacuna emocional.



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