sábado, 9 de julio de 2011

Primera impresión.

          Cuando conoces a una persona, normalmente te fijas en como va vestida, en sus ojos, en su cara, en que corte de pelo lleva y en su altura. Cosas banales que te introducen a formarte una primera impresión. Muchas veces influida por las cosas que te han contado de ella antes de verla en persona o por las cosas que tu misma te has imaginado, la primera impresión puede ser la verdadera, la mejor y la mas sincera, en muchos casos es así, pero en otros no, en otros tantos casos la primera impresión es completamente falsa, puede que cuando hablas con alguien la primera vez te parezca alguien que pasa de todo, o alguien callado a quien no hay que tener en cuenta, pero puede que eso solo sea timidez, que cuando conoces a esa persona se  al única que te dice las cosas como las piensa en el momento justo por mucho daño que te pueda hacer esa verdad. Puede que cuando conoces a alguien la primera vez que le ves parezca alguien aburrido, pero que cuando le conoces sea el tipo mas divertido del mundo, tanto que puede hacer que tengas agujetas de tanto reír con el. O que esa persona vista ropa de tipo duro, con tachuelas, de negro, muñequeras y esas cosas, pero que sea la persona mas dulce del mundo y mas atenta a los demás que puedas imaginar.

            Las primeras impresiones hacen mucho en una relación normalmente, pero eso es porque todos nos fiamos demasiado de lo que pensamos, si dejáramos espacio a las segundas impresiones o a las terceras o incluso a las cuartas, veríamos que mucha gente con la que no hablamos son personas maravillosas que solo esperan la oportunidad de volver a dar una primera impresión a los demás y mostrarse como realmente son sin ningún tipo de miedo a romper los esquemas mentales de los que toda la vida les han juzgado equivocadamente por estar demasiado seguros de que lo que ellos creen es cierto.

            Así pues, invito al mundo a dar oportunidad a la gente de dar una segunda primera impresión, y a no estar tan seguros de lo que pensamos, a no fiarse en exceso de nosotros mismos, porque muchas veces nuestro peor enemigo somos nosotros mismos y debemos pedir ayuda para no perder demasiado en la vida.