miércoles, 26 de enero de 2011

Solo escribo.

       abro el portátil, le doy al botón de encender y me voy a por un vaso de agua mientras el aparato se calienta y se prepara para ser utilizado, vuelvo, me siento delante de el y abro el word. cierro los ojos, vale, ahora piensa una historia o algo que te inspire para escribir. vuelvo a abrir los ojos, pongo mis manos sobre el teclado y empiezo a deslizar los dedos por encima de las teclas, que caprichosos van pulsando aquí y allá, no me paro a pensar la siguiente palabra, simplemente la escribo, supongo que así me saldrá un escrito mas puro y mas real, que esta vez no ser algo pensado de antemanos, sino que saldrá solo, veraz como solo puede ser la primera idea que te viene a la mente o la primera respuesta que piensas cuando te hacen una pregunta. Entonces dejo de pulsar, y descanso las manos sobre la mesa, delante del teclado, releo el texto y cambio un par de cosas, perfecto. habro mi blog, el sitio donde la gente puede encontrar mis textos y leerlos, sin mi permiso, libre y sin depender de que yo le deje o no, le doy a nueva entrada y lo publico, cierro el word, entro en mi blog y leo la entrada, me gusta como queda, simplemente pura y libre, ¿quien lo leerá? puede que nadie, pero en el caso de que alguien lo encuentre, y lo lea, espero que le guste, y que si decide seguir investigando por mis textos y navegar por mis palabras, que pueda sentirse identificado con mis palabras, porque no cuento cosas de amores imposibles ni historias que nunca podran ser, sino que cuento las cosas tal y como las vivo o las siento, cuento un trocito de mi vida, cuelgo en la web un trocito de mi. 
     Y escrito esto, cierro el portátil, me acabo el vaso de agua, y me levanto para seguir haciendo los deberes.

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