martes, 6 de agosto de 2013
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Ella trataba de salvar los restos de una sonrisa que hacia tan solo un momento brillaba con fuerza y que en tan solo un segundo se había desecho y resbalaba como la lluvia en el cristal. Sus manos trataban de levantar las comisuras de sus labios, pero era un imposible. A esa difícil tarea se le unió la de evitar que sus ojos se desbordaran, notaba como las lágrimas acudían y caían imparables por sus mejillas, no podía parar, lloraba incontroladamente, en silencio escondida en sus auriculares frente a la pantalla del ordenador. Quien lo diría, el poder que tienen los recuerdos, las cosas que pasan, el pasado... No queda atrás. Cada cosa vivida forma parte de nosotros, de lo que somos, de como somos y porque. Estamos hechos de lo que hemos vivido y eso es algo que no se puede cambiar, simplemente es así.... ella lo sabia bien. Ella sabia que no podía hacer nada contra lo que se le venia encima, sabia que tanta alegría junta no podía ser buena, que tanta felicidad se rompería en mil pedazos, como su sonrisa un minuto antes al ver esa imagen en la que tenia todo lo que ahora quiere, todo lo que perdió por una broma pesada del universo. había crecido demasiado rápido, se sentía sola rodeada de gente, incomprendida en un mar de gente que creía entenderla... ella tenía un secreto, un secreto que le pesaba dentro y le dolía mas de lo que podía soportar, por eso cuando llegaba a su habitación después de un día mas de fuerza que no tenia y ganas que no sentía se quitaba la mascara y la armadura, se tumbaba en la cama con sus mejores aliados, una guitarra y unos auriculares, y dejaba salir todo lo que tenia, se mostraba pequeña y frágil, débil, cansada, necesitada de un abrazo que nunca llegarían a darle, tratando de reconstruir su propia sonrisa para si misma aunque sin éxito. Porque esa pequeña fiera debía seguir peleando y aparentando ser fuerte cuando en realidad estaba herida de muerte.
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