Esa sensación de plenitud al lograr algo después de muchos intentos, ese placer cuando, con las manos ya destrozadas de tanto tocar, tus dedos rasgan las cuerdas de la guitarra y, por una maravilla del mundo se colocan en el lugar justo y dan lugar a esos acordes, a esas notas, a esa melodía. Acabas, te quedas quieto en silencio, y cuando la ultima nota se extingue poco a poco piensas "Lo he conseguido". Y ese momento es tan delicioso, que no lo cambiaría por nada de mundo.

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