Escuchas esa canción en tu MP4 y le recuerdas, recuerdas todas las cosas vivida, todas las palabras dichas, las risas esparcidas por ahí, las películas, las bromas, los abrazos, las veces que luchasteis codo con codo contra los problemas y os prestasteis un hombro sobre el que llorar o una mano para ayudaros a levantar. Esa canción te trae una cantidad abrumadora de recuerdos, sacas esa caja que tienes encima de un armario llena de polvo, la depositas sobre tu escritorio y la abres, ves todos esos objetos amontonados, los vas sacando de uno en uno un carta, una flor, una entrada, una pulsera, una foto, un número de teléfono... Todas las cosas que representan a una persona, una relación, algo importante en tú vida, metidos en una caja de zapatos en un inútil intento de olvidar lo que vivimos. Que ingenuos, ¿de verdad pensamos que una caja de cartón puede encerrar miles de recuerdos y sentimientos? Supongo que no, pero necesitamos una forma de expresar que queremos poner punto y final.
Entonces suenan los últimos acordes de la canción, tus ojos se han llenado de lágrimas que ahora ruedan por tus mejillas, te secas los ojos con la mano, cojes el móvil y marcas el número
-¿diga?
+Hola, ¿te acuerdas de mi?
Y sientes que no pudiste dejar todo en esa caja, y que has perdido el tiempo intentando alejarte de alguien demasiado importante para ser olvidado.
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